Kurdistán: “Nuestra Iglesia se está extinguiendo”

Kurdistán: “Nuestra Iglesia se está extinguiendo”
14 agosto, 2015 Pedro Zapata
In CampamentoIrak, destacados

“La Iglesia en el Medio Oriente está sufriendo una ‘disolución’  debido a la emigración masiva de cristianos, motivada por la persecución de los yihadistas”.

Con estas palabras ha advertido Mons. Bashar Matti Warda (arzobispo de Erbil, Irak) sobre el debilitamiento que está sufriendo la Iglesia Católica en la región. Erbil es la capital del Kurdistán iraquí, zona en la que estará #CampamentoIrak colaborando con los cristianos perseguidos.

Monseñor Matti ha rogado la ayuda de la comunidad internacional, uniéndose a la petición ya hecha por los yazidíes, otra minoría religiosa perseguida en la región.

“Los que somos parte de la jerarquía de la Iglesia a veces sentimos la tentación de animar a nuestros feligreses a quedarse y mantener viva la presencia de Cristo en estas tierras” ha dicho el arzobispo. “Pero la verdad es que no podemos hacer más que aconsejar a las familias que tomen todas las previsiones necesarias y que recen con fe, antes de tomar una decisión precipitada (de irse) que en algunos casos puede llevarlos a la muerte. Pero la realidad es que en estos momentos, la Iglesia no tiene capacidad de garantizarles la seguridad que sus miembros necesitan para desarrollarse”.

El odio y la persecución a los cristianos que ha existido por décadas en la región, se ha visto exacerbado y llevado a los límites de la barbarie por la expansión del terrorismo del Estado Islámico.

“Nos odian porque insistimos en querer existir y vivir como cristianos. En otras palabras, nos odian porque insistimos en reclamar un derecho humano fundamental” dice Monseñor Matti Warda.

Alrededor de 5.000 familias han abandonado la región en los últimos años. Algunos han huido a Estados Unidos y Europa, pero la gran mayoría se ha refugiado en Líbano, Turquía y Jordania. La iglesia local está haciendo grandes esfuerzos por albergar a las familias restantes, pero sus recursos son limitados y dependen casi enteramente de la ayuda exterior en forma de donativos y apoyo logístico.

Aparte de refugiarse en la oración, esta comunidad quiere llamar la atención de cualquier forma posible: “No puedo insistir suficiente en que nuestro bienestar, como comunidad histórica, ya no está en nuestras manos. El futuro vendrá, de una forma u otra, y esto para nosotros significa esperar a que llegue cualquier tipo de ayuda”, ha declarado el arzobispo.

 

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