Boko Haram busca aliados

Boko Haram busca aliados
10 marzo, 2015 Antonio Velázquez
In destacados

Las últimas noticias que llegan desde Nigeria no son buenas para la secta islamista de Abubakar Shekau. La coalición militar de países africanos que combaten en el norte de Nigeria contra Boko Haram han recuperado en las últimas horas dos importantes ciudades a los extremistas islámicos después de durísimos combates, según las informaciones que llegan de fuentes militares.

La ofensiva militar contra la secta islamista llega justo cuando el líder de los terroristas nigerianos promete lealtad al califa del Estado Islámico, Abu Bakr Al Bagdadi, en un intento de fortalecer su poderío militar y mediático ante el hostigamiento de la coalición de los ejércitos de Nigeria, Níger, Chad, Camerún y Benin.

Boko Haram quiere ser filial del Estado Islámico

El sábado, el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, prometió la lealtad de su grupo al Estado Islámico, que gobierna un autoproclamado califato en partes de Irak y Siria, aumentando los temores de que el conflicto, en gran parte restringido a noreste de Nigeria, podría atraer combatientes desde el norte de África.

Analistas internacionales hablan de prudencia e insisten en esperar y ver cómo responde el Estado Islámico a la propuesta. En este punto, la conexión entre el Estado Islámico y Boko Haram sigue siendo principalmente retórica. No hay ni un solo caso en el que haya habido un ataque conjunto entre las dos organizaciones.

Lo que parece evidente es que Shekau, ahora que está siendo hostigado con más fuerza por la coalición de fuerzas africanas, esté buscando beneficiarse de la mejor preparación militar y de las mejores capacidades de combate del Estado Islámico. El cómo pueden intercambiar su potencial sigue siendo una incógnita.

En lo que sí se han venido complementando ambas organizaciones es en el ámbito de la propaganda. En sus apariciones en vídeo, el líder de Boko Haram parece querer congraciarse con los terroristas de Irak y Siria, haciendo parpadear la bandera del califato y deshaciéndose en elogios sobre el Estado Islámico. Los vídeos en los que muestran los horrores de sus acciones tienen cada vez mejor factura, al estilo de su filial de oriente. Y en crueldad van a la saga.

El hecho de que hasta la fecha no haya habido apoyo armado entre ambas organizaciones no significa que no haya que extremar las precauciones a partir de ahora, ya que el escenario hace más probable dicha colaboración.

Pero lo que por un lado puede beneficiar a los terroristas, también puede volverse en su contra. Hasta ahora, el gobierno de los EEUU y gran parte de los países occidentales han tendido a ver el conflicto en Nigeria principalmente como un problema nacionalista, una guerra civil entre Boko Haram y el presidente Goodluck Jonathan que progresivamente se ha extendido hacia los países periféricos, convirtiéndose en un conflicto regional.

Ahora que parece que hay un cierto grado de integración entre el Estado Islámico y Boko Haram, la comunidad internacional no puede seguir ignorando este conflicto, y es muy posible que se lleven a cabo operaciones aliadas contra sus objetivos en Nigeria.

Feroces combates contra los terroristas

Fuerzas conjuntas de la vecina Chad y Níger mataron a cerca de 300 milicianos, ganando ayer el control de Malam Fatouri y Damasak. Las bajas de la coalición fueron 10 soldados muertos y 30 heridos.

Esta ofensiva terrestre y aérea ha devuelto las esperanzas al gobierno de Nigeria de que la situación se esté volviendo contra el grupo extremista y de que las elecciones en el país, pospuestas al 28 de marzo, seguirán adelante como estaba previsto.

La ciudad de Damasak, a solo 10 kilómetros al sur de la frontera con Níger, estaba en poder de Boko Haram desde noviembre. “Hemos expulsado el enemigo fuera de esta área, que ahora está bajo nuestro control”, dijo a la agencia Reuters un mando nigerino. “Teníamos permiso del Nigeria para llevar a cabo esta acción militar en su territorio”.

Los habitantes de la vecina ciudad de Bosso, en Níger, fueron testigos el fin de semana pasado del gran convoy militar, formado por unos 200 vehículos, que cruzaba hacia Nigeria. El enorme despliegue fue seguido de fuertes explosiones, lo que indicaba la cercanía con el frente de combate.

Edgard Alain Mebe Ngo’o, ministro de Defensa de Camerún, ha explicado que las tropas de Nigeria y Chad tenían la misión de combatir sobre el terreno a Boko Haram, mientras los soldados de Camerún y Níger se habían desplegado para proteger sus fronteras y evitar que las milicias se infiltraran en sus países durante la huida. Durante estos años, Boko Haram ha estado utilizando Camerún como una vía de escape y de abastecimiento.

Nuevas alianzas, viejas disputas

La ofensiva militar se ha llevado a cabo tras años de vacilantes intentos de superar las diferencias políticas y combinar las fuerzas regionales contra la insurgencia. EE.UU., Gran Bretaña, Francia y la Unión Europea apostaron por la creación de una fuerza multinacional de 8.750 tropas, lideradas por Nigeria y Chad, con contingentes de Camerún, Níger y Benin. Otros países del entorno también se han comprometido a ayudar.

El Dr. Juan-Marcos Iyi, analista político nigeriano de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica, se expresaba así tras conocer el alcance de las operaciones: “Esta cooperación llega con un gran retraso y debería marcar el comienzo de una nueva etapa. Esta falta de cooperación ha contribuido a hacer ineficaces las políticas de contrainsurgencia que Nigeria estaba adoptando. En el pasado, Nigeria ha tenido una relación muy fría con sus vecinos de habla francesa, hasta el punto de encontrar más facilidad en colaborar con Ghana, un país de habla inglesa. Ha habido acusaciones y contra acusaciones”.

Pero los vecinos de Nigeria se vieron obligados a actuar después de que Boko Haram invadiese su territorio, con ataques y secuestros. “Se hace muy evidente en estas circunstancias”, añadió Iyi, “que el interés de cooperar contra un enemigo común es en beneficio propio, por el bien de la estabilidad en la región. La Unión Africana tardó en responder, pero se dio cuenta de que no era sólo un problema de Nigeria, sino un problema regional”.

El ejército de Nigeria ha arrastrado problemas de bajos salarios, baja moral y falta de equipamiento. El ejército de Níger tiene sólo 5.200 soldados, uno de los más pequeños en el mundo, mientras que el de Camerún se sitúa en torno a los 12.500 soldados. El ejército de Chad es más poderoso, con 20.000 soldados veteranos y curtidos por la experiencia previa de la lucha contra los insurgentes.

A pesar del éxito de la coalición en la ofensiva, existe el temor de que ante la pérdida de territorio, Boko Haram recurra a sus viejas tácticas hit-and-run (golpear y correr) de ataques armados y atentados en las principales ciudades. En los cerca de seis años luchando contra el gobierno de Nigeria, los terroristas han recurrido a prácticas de extrema crueldad: desde el uso de mujeres y niñas como terroristas suicidas a perpetrar secuestros masivos, como el de las 276 colegialas de Chibok año pasado, que originó la gran campaña “Bring back our girls” en todo el mundo.

El sábado pasado, Boko Haram reivindicó cuatro atentados suicidas con bombas que, según la policía, mataron al menos a 54 personas e hirieron a 143 en la ciudad de Maiduguri, capital del estado de Borno y lugar de nacimiento del grupo.

Debido a la brutalidad terrorista, Nigeria aplazó las elecciones nacionales, previstas para el 14 de febrero, hasta el 28 de marzo. La intención era ganar más tiempo y tratar de mejorar la seguridad en el norte. Anthony Goldman, analista sobre Nigeria y jefe del londinense PM Consulting, reconoce que “cuando se aplazaron las elecciones por motivos de seguridad, muchas personas se mostraron escépticos. La oposición dijo que era una maniobra que beneficiaría al partido gobernante. Y resulta que, de una manera muy nigeriana, todo era verdad. Se han podido entregar muchas más tarjetas de voto y algo ha cambiado en el campo de batalla. Las tropas de Chad han hecho muy buen trabajo al asegurar la frontera y entrar en Nigeria. Eso también ha liberado a las tropas nigerianas, que están haciendo algunos progresos con la adquisición de helicópteros, vehículos blindados de transporte de personal y equipos de imagen térmica que les permite atacar los campamentos por la noche”.

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