Boko Haram: disparar, masacrar, matar

Boko Haram: disparar, masacrar, matar
6 octubre, 2015 Antonio Velázquez
In destacados

Las cifras de Boko Haram espantan: desde 2009, el grupo terrorista ha causado estragos y sufrimiento en las vidas de millones de personas en el noreste Nigeria, matando a miles, secuestrando al menos a 2000 y obligando a más de un millón a huir de sus hogares.

Pese a los avances del ejército, los ataques de Boko Haram en Nigeria, Camerún, Chad y Níger se han cobrado la vida de al menos 1.600 personas desde principios de junio, con lo que la cifra de muertos asciende ya a 3.500 civiles únicamente en 2015. Pero podrían ser muchas más.

A través de una campaña casi diaria de asesinatos, bombardeos, secuestros, saqueos e incendios, Boko Haram ha paralizado la normalidad de la vida en el noreste de Nigeria. Ciudades y pueblos han sido saqueados. Escuelas, iglesias, mezquitas y otros edificios públicos han sido atacados y destruidos. Boko Haram se dedica a maltratar brutalmente a los civiles atrapados en las zonas bajo su control y ha interrumpido el suministro de medicamentos, paralizado la educación y cortado los servicios públicos de las autoridades nigerianas.

Una exhaustiva investigación llevada a cabo por Amnistía Internacional, que se basa en 377 entrevistas con testigos, abogados, periodistas, locales funcionarios del gobierno y fuentes militares, así como vídeos, fotos y documentos, muestra que Boko Haram ha cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad con total impunidad.

Las tácticas de Boko Haram

Boko Haram utiliza explosivos, coches bomba y terroristas suicidas para matar a los civiles en los mercados, centros de transporte, las escuelas y otras instituciones públicas. Pero no es su única forma de propagar el terror.

Sus tácticas son diversas y se adaptan al terreno y a las circunstancias, de tal manera que sus incursiones letales pueden ser llevadas a cabo por solo dos o tres hombres armados en una motocicleta, o por cientos de combatientes apoyados por tanques y artillería antiaérea montada sobre jeeps.

Los terroristas disparan a civiles en las calles y en su hogares. Roban sus casas, queman sus tiendas. Con frecuencia, secuestran a civiles. En algunos ataques, hombres armados de Boko Haram entraron en silencio en aldeas o pueblos buscando a individuos específicos que tenían identificados con antelación, y los asesinaron.

Boko Haram también da instrucciones a los civiles de no ser leales a la Gobierno y seguir la sharia. Muchos de los testigos aseguran que, en ocasiones, ofrecen la posibilidad de unirse al grupo para salvar la vida. Pero en la mayoría de los casos, los combatientes simplemente disparan a los civiles o los degüellan.

Las diferentes tácticas sangrientas de Boko Haram quedaron de manifiesto el 5 de mayo de 2014, cuando mató a casi 400 personas en una redada en Gamborou, en el Estado de Borno. Aquel día, un gran número de milicianos de Boko Haram se desplegaron en la zona y tomaron el control de las ciudades y pueblos. Su primer objetivo fue neutralizar la presencia militar o policial. Después de forzar a los soldados a abandonar su cuarteles, los combatientes de Boko Haram capturaron las armas y municiones que los militares dejaron atrás. Luego procedieron a atacar a civiles, disparándoles cuando trataban de huir, o a capturar a los hombres en edad de luchar, sacarlos de sus hogares y ejecutarlos.

De julio 2014 a enero 2015, una ciudad tras otra cayó en manos de Boko Haram.

El 6 de agosto de 2014, las milicias de Boko Haram atacaron el Estado Gwoza, Borno. Sorprendieron a los 350 soldados allí acantonados y mataron al menos a 600 civiles. Aterrorizados por las matanzas, miles de los residentes huyeron de Gwoza y se escondieron durante varios días en las montañas cercanas, a la espera de que los milicianos se marcharan. Pero los milicianos, lejos de marcharse, les persiguieron y ejecutaron en las montañas.

En enero de 2015, Boko Haram tomó el control de Baga, también en el Estado de Borno. Los soldados que defendían la ciudad, ante la inminencia del ataque y la falta de refuerzos, huyeron. Para los terroristas fue un paseo. Dispararon a los civiles en las calles y en sus hogares, se apostaron entre los árboles de las afueras y asesinaron a muchos más civiles cuando intentaban huir. Las cifras de fallecidos se cuentan por cientos. Las imágenes de satélite tomadas días antes y después de la ataque son sobrecogedoras: más de 3.700 edificios fueron dañados o destruidos. Habían arrasado la ciudad.

Las vítimas de Boko Haram

Boko Haram centra sus ataques en políticos, funcionarios públicos, maestros, trabajadores de la salud y líderes tradicionales debido a su relación con la autoridad secular. Los llama “infieles”.

Los cristianos que viven en el noreste están incluidos dentro de esta categoría, pero también los líderes musulmanes o imanes locales si se oponen públicamente a Boko Haram o se niegan a en seguir las enseñanzas del grupo.

Debido a la falta de seguridad, muchos pueblos y ciudades formaron milicias patrocinadas por el Estado, conocidas como las Fuerzas Civiles de Tarea Conjunta, para luchar contra Boko Haram. Los terroristas sometieron a estas comunidades a un tratamiento particularmente violento. En estos lugares, y en las comunidades sospechosas de dar información a las fuerzas de seguridad, Boko Haram mató a cualquier hombre en edad de combatir, fueran o no miembros de la Fuerza Civil de Tarea Conjunta Civil.

Durante las redadas, Boko Haram ha secuestrado civiles, separado a las mujeres y a las muchachas solteras, así como a los hombres en edad de combatir y niños. Fueron llevados a campos de Boko Haram en el bosque de Sambisa o en campamentos remotos bajo su control.

En algunos casos, las mujeres y las niñas pudieron escapar de Boko Haram o fueron liberadas por sus familias pagando un rescate. Las mujeres y niñas que se quedaron fueron obligadas a casarse con miembros de Boko Haram y a realizar tareas domésticas. Muchas fueron violadas.

Los hombres y los niños secuestrados por Boko Haram son forzados a prestar servicios a los terroristas o unirse a ellos como combatientes.

Miles de civiles se han visto obligados a vivir en los campos de Boko Haram y en las ciudades bajo su control, teniendo prohibido salir. A menudo viven bajo vigilancia armada en grandes casas, en condiciones de hacinamiento e insalubridad. En algunos casos, pueden permanecer en sus propias casas, pero a las mujeres no se les permite viajar fuera sin permiso. Boko Haram les proporciona comida, a menudo insuficiente, y otras necesidades. Reciben adoctrinamiento religioso y están obligados a cumplir sus reglas o a enfrentarse a duros castigos que incluyen flagelaciones públicas y ejecuciones.

Crímenes contra la Humanidad

El completo informe de Amnistía Internacional concluye que Boko Haram ha cometido graves violaciones del Derecho Internacional humanitario que constituyen crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Estos incluyen asesinatos, ataques sobre la población civil y sus bienes, ataques indiscriminados y desproporcionados. Miembros de Boko Haram deberán ser investigados por los crímenes de guerra, tortura, violación, violencia sexual, esclavitud sexual, matrimonios forzados y el reclutamiento de niños soldados.

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