Coptos ortodoxos: los mártires canonizados

Coptos ortodoxos: los mártires canonizados
26 octubre, 2016 Javier
In WeAreN2015

En el I Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa Todos Somos Nazarenos #WeAreN2015, Monseñor Angaelos Anba, obispo general de la Iglesia Ortodoxa Copta del Reino Unido, comenzó su discurso llamando la atención sobre el hecho de que muchos hablan sobre derechos humanos y libertad religiosa, pero la persecución de seres humanos, de los cristianos en concreto, sigue practicándose a día de hoy.

Monseñor propuso romper el silencio sobre la persecución de los cristianos, puesto que “Todos somos nazarenos, todos somos mártires y testigos”, afirmando convencido que el islam debería reflexionar frente a esta barbarie.

También mencionó como solución, para que este genocidio acabe de una vez, una mayor responsabilidad por parte de los organismos internacionales, ofreciendo a los cristianos perseguidos la posibilidad de asilo.

“Se nos presiona por todos lados pero no nos hundimos; perseguidos pero no olvidados; abatidos pero no destruidos”, citaba Monseñor a San Pablo, para concluir con un mensaje de esperanza: “Padecemos mucho sufrimiento, pero somos fuertes. Cuesta mucho destrozar a un cristiano, porque tenemos esperanza”.

«Somos indígenas, son nuestras tierras»

«En cada servicio en mi iglesia tenemos el Libro de los Santos, se lee justo antes del Evangelio, vemos las vidas y sacrificios de los que os han antecedido como fuentes de inspiración, pero ya para muchos no les sensibiliza, es algo del pasado. ¿Dónde está el mundo ahora? Lo que padecemos es sumamente revelador. Muchos hablamos de derechos humanos, libertad religiosa… con fuerza, e inspiran leyes.  Pero sufrimos persecución», comenzaba Mons. Angaelos.

«2000 años después de que Jesucristo y sus discípulos anduvieran por estos territorios, nuestros hermanos están sufriendo en el mismo suelo. Hace 30 años los cristianos de Oriente Medio representaban el 30% del total de la población: ahora esa presencia ha caído al 5%. Algo trágico, pero aún más si pensamos que de ese 5%, el 4% -12 millones de cristianos- viven en Egipcio, en el resto de países de la región se ha reducido su presencia al 1%».

Romper el silencio sobre  la persecución a los cristianos

Con ello, Monseñor apelaba a romper el silencio: «Una y otra vez he planteado que si esta misma situación la padecieran los indígenas americanos, o los aborígenes de Australia…, el mundo no se habría callado; pero como le ocurre a los indígenas cristianos del Oriente, nos colca en otra categoría: Debemos dejar de hablar de minorías: somos indígenas, son nuestras tierras».

«Todos somos nazarenos, Todos somos testigos»

«Si decimos “Todos somos nazarenos”, tengamos presente que no queremos ser víctimas, no hay que mirarnos con pena. Todos somos mártires, todos somos testigos. Todos».

«Siria, Irak, Libia… Siempre hemos estado ahí y por la gracia de Dios seguiremos ahí. La verdad nos liberará y solo hay una verdad: el respeto de Dios por parte de toda la humanidad. Esa verdad es la que debemos ser capaces de defender y ofrecer al mundo », añadía el Obispo.

El islam debe reflexionar frente a la barbarie

«En la concepción del fundamentalismo islámico alguien decide por ti que si no te sometes a su doctrina tu vida no vale tanto, o que de hecho no vale nada: vemos decapitaciones, personas a las que se les quema vivas, niñas secuestradas, mujeres y niñas vendidas  y sometidas a la esclavitud  y a los explotación sexual…

«Yo no puedo dialogar con una concepción tan cerrada, que no admite a quien disiente: el cambio debe ser fruto de la reflexión interna del Islam, que debe preocuparse y reaccionar ante lo que se está pero entrando en nombre de su fe».

Responsabilidad internacional y respuesta ciudadana

«Nosotros tenemos también una gran responsabilidad. Como cristianos se nos llama a seguir siendo una brújula moral, para ser defensores de esa verdad poderosa que es Dios; y simplemente como seres humanos, debemos hacer lo mismo, pues la presencia de Dios es una fuerza reconciliadora y pacificadora: Sin Dios desaparece ese edificar en favor del destruir».

Ante la pregunta de qué podemos hacer como ciudadanos por los cristianos perseguidos en Oriente, subraya Monseñor Angaelos: «Simplemente esto: mantener este tema vivo. Y pedir esto no es algo artificial: se suceden las tragedias todos los días, hay que informar de ellas. A ello podemos sumar nuestras oraciones –junto a la tragedia, también vemos que existen los milagros en esta tierra- y presionar a nuestros representantes políticos».

Precisamente a la responsabilidad política se refería también el representante de los ortodoxos coptos al añadir: «La comunidad internacional debe atender  su responsabilidad ante estos temas, y dar a los perseguidos la oportunidad de asilo, si ellos deciden huir sus países, o de  luchar por el respeto a su vida, a sus y derechos y libertades, en el caso de que decidan quedarse; actuar, pero siempre  respetando la decisión que los cristianos perseguidos decidan adoptar».

Hay esperanza

«Se nos presiona por todos lados pero no nos hundimos; perseguidos pero no olvidados; abatidos pero no destruidos», citaba Monseñor a San Pablo, parfa concluir con un mensaje de esperanza: «Padecemos mucho sufrimiento, pero somos fuertes. Cuesta mucho destrozar a un cristiano, porque tenemos esperanza»

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