La iglesia da un paso al frente en Venezuela

La iglesia da un paso al frente en Venezuela
13 febrero, 2015 Antonio Velázquez
In destacados

La situación social en Venezuela es alarmante. Violencia, inseguridad, represión. 43 personas murieron en las calles en 2014, durante los enfrentamientos de los opositores al régimen de Maduro con la policía. A los que unir centenares de heridos y un número creciente de presos políticos.

Todo falta o escasea en Venezuela. Además de la falta de bienes, el país registra la más alta inflación en América Latina, un 60 % anual, y una recesión que se agrava por la pronunciada caída de los precios del petróleo, su principal producto de exportación.

Ante este panorama desolador, la Iglesia ha abogado por la razón y la concordia, y se ha posicionado claramente en favor de los millones de venezolanos pobres que padecen la escasez de lo más básico. Pero su gesto no ha quedado ahí.

Desde principios de año, y en diversas alocuciones públicas, la Conferencia Episcopal venezolana apunta valientemente hacia la raíz del problema, que tiene a su juicio culpables. Lo que no está sentando nada bien al gobierno de Nicolás Maduro.

La Iglesia, contra la represión armada

La Conferencia Episcopal Venezolana se ha manifestado esta semana con respecto a la polémica resolución del Gobierno que permite el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal”, como último recurso para “evitar los desórdenes, apoyar la autoridad legítimamente constituida y rechazar toda agresión”.

Los obispos ha rechazado la Resolución, que pretende legitimar la presencia de las Fuerzas Armadas para el control del orden público en las manifestaciones, por ser contraria a la Constitución en sus artículos 68, 329 y 332 y porque se aparta del estándar internacional que señala que solo los cuerpos policiales deben ser los responsables del control del orden interno; además, se dicta en un contexto de amplia represión por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas en las manifestaciones públicas recientes.

Precisamente ayer jueves, y con el trasfondo del primer aniversario de las multitudinarias revueltas del 12 de febrero de 2014 contra el régimen chavista, miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) impidieron el paso de una marcha estudiantil en honor de los fallecidos durante las protestas a la iglesia San Pedro de Caracas, donde se tenía planeado realizar una misa. Ante la imposibilidad de acceder a la iglesia, el sacerdote de la congregación ofreció una misa en la calle.

Una Exhortación Pastoral valiente

El pasado mes de enero, en una carta pastoral titulada ‘Renovación ética y espiritual frente a la crisis‘, los obispos venezolanos con su presidente al frente, monseñor Diego Padrón, denunciaron que el socialismo marxista y totalitario del Gobierno chavista es la causa principal de la crisis que vive el país.

“El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado”.

Los obispos venezolanos, reclamaron a las autoridades que dejen “concepciones ideológicas rígidas y fracasadas, así como el afán de controlarlo todo” para permitir que en Venezuela crezca “un nuevo espíritu emprendedor”, por lo que exigeron “una mayor participación del sector privado en la economía y en la vida en general del país”.

El documento ahondó en la situación por las que están pasando los ciudadanos del país bolivariano, enfatizando en las largas colas de personas en los supermercados tratando de comprar alimentos que acaban en robos, peleas y agresiones, debido a la desesperación. Consideran que la población “se ve sometida a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos de primera necesidad”.

Asimismo, los prelados se manifestaron a favor del diálogo, pero de un diálogo que promueva cambios y fructifere en hechos concretos que mejoren las expectativas del pueblo. En ese sentido, el texto aboga por el respeto a los Derechos Humanos, hoy día vulnerados en Venezuela.

«Para lograr la concertación es preciso el respeto absoluto de los Derechos Humanos y descartar la violencia excesiva en el control de las legítimas manifestaciones del pueblo por parte de los funcionarios del Estado. También es necesario liberar a los presos políticos y no utilizar el sistema judicial para amedrentar e inhabilitar a adversarios políticos. La libertad de expresión y la existencia de medios de comunicación independientes deben ser respetadas»

En su punto 21, la Exhortación pastoral incidía en la necesidad de renovación espiritual y de vivir de acuerdo a la doctrina cristiana, como vía de regeneración del pueblo venezolano, único camino para salir de la crisis en la que está sumido.

“Esta crisis nacional no será resuelta en su totalidad sin una renovación moral y espiritual que lleve a líneas concretas de acción. No podemos creer en Dios y actuar de cualquier manera. Rechacemos la injusticia, la corrupción y la violencia como males morales que hunden al país, y vivamos de acuerdo al proyecto del Reino de Dios predicado por Nuestro Señor Jesucristo. Como nos recuerda el Papa Francisco: “se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos” (Evangelii Gaudium 180)”.

Cristianos bajo el yugo chavista

En Venezuela, el porcentaje de cristianos es de un 94,3% (del que un 85,1% es católico). No obstante, la relación de la Iglesia Católica con el Gobierno nunca ha sido fácil, y bajo Hugo Chávez hubo abusos y nacionalizaciones de edificios eclesiásticos.

Chávez, que formó su Gobierno imitando a Fidel Castro, acusó en repetidas ocasiones a la Iglesia de manipular a la gente y de meterse en política. Sus insultos al cardenal de Caracas, Jorge Urosa, en 2010, al que acusó de “troglodita”, y sus amenazas con revisar el convenio con el Vaticano para eliminar supuestos “privilegios” religiosos, son algunos de los enfrentamientos del chavismo con la iglesia.

El sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, ha seguido con esta política de hostigamiento. El momento de mayor tensión llegó cuando el mandatario venezolano, durante los actos de homenaje por el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez, interpretó una versión del Padre Nuestro adaptada al fallecido presidente. El “Chávez nuestro” provocó las críticas y el rechazo de la Conferencia Episcopal venezolana. “No es lícito modificarlo, manipularlo, instrumentalizarlo. Los católicos exigimos que se respete el Padre Nuestro”, afirmaron los prelados en un comunicado en el que señalaron que al versionarse la popular oración cristiana se estaría cometiendo el “pecado de idolatría” por atribuirle a una “persona humana cualidades o acciones propias de Dios”.

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