Yemen, cristianos entre dos fuegos

Yemen, cristianos entre dos fuegos
1 abril, 2015 Antonio Velázquez
In destacados

Yemen es el país más pobre del mundo árabe. Con una mayoría de población musulmana, la pequeña comunidad cristiana está bajo amenaza constante.

“La vida de los cristianos en Yemen es muy dura”, confiesa a la agencia Christian Broadcasting Network un cristiano que usa el seudónimo de Sam para proteger su identidad. “Pero en todo el Oriente Medio, no hay un solo país donde los cristianos no están sufriendo por su fe. Esa es nuestra realidad”.

Sam era musulmán, pero se convirtió al cristianismo. Si las autoridades descubrieran su verdadera identidad, podría ser arrestado o asesinado. “Todos los cristianos en Yemen son conversos, tienen origen musulmán”, continuó. “De acuerdo con la ley islámica, está prohibido para los musulmanes convertirse al cristianismo”.

La Constitución de Yemen establece la libertad religiosa, pero Sam asegura que es una farsa. “El gobierno dice que hay libertad religiosa, pero eso no es cierto. Los cristianos son acosados permanentemente. Se enfrentan a la hostilidad y la persecución diarias, primero por los miembros de su propia familia, y luego también por parte del gobierno”.

Unos 25 millones de personas viven en Yemen. La mayoría siguen la rama sunita del Islam. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos, pero se estima que hay unos cuantos miles de cristianos viviendo su fe en secreto.

Según el presidente de Open Doors en EEUU, David Curry, una organización que monitorea la libertad religiosa en el mundo y que publica anualmente una lista de países en los que los cristianos son más perseguidos, “no hay muy buenas perspectivas en este momento para los cristianos en Yemen”, un país que ocupa el lugar número 14 en el ranking mundial de lugares donde ser cristiano puede suponer un serio problema.

“¿Es concebible que en pleno siglo XXI sea imposible para cualquier cristiano en Yemen tener una Biblia?”, se pregunta Curry, que se muestra muy alarmado por la deriva que están tomando los acontecimientos en el país. Con Arabia Saudita e Irán involucrados en lo que podría desembocar en un conflicto armado de consecuencias impredecibles, la situación solo puede empeorar las cosas para los cristianos de la zona.

Cristianos entre suníes y chiíes

“Están atrapados entre las ideologías de Irán y Arabia Saudita, ninguna de las cuales permite la libre expresión de la fe cristiana”, reconoce.

Los saudíes, con el apoyo de 10 países, han comenzado a bombardear a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán. La tensión entre los dos países ha ido creciendo con los años.

Arabia Saudita, que lidera el poder sunita, e Irán, de carácter chiita, están luchando uno contra el otro por la influencia en el Medio Oriente. Y ahora, la lucha se está jugando en las arenas del desierto de Yemen.

Yemen, el segundo país más grande en la Península Arábiga, nunca ha tenido un gobierno estable, y esto hace que sea un lugar ideal para que crezca el terrorismo islamista radical que ya azota otras regiones de Oriente Próximo. Al Qaeda y el Estado Islámico han encontrado en Yemen un refugio seguro.

“Es una desgracia”, se lamenta Sam. “Están jugando con las almas de las personas. El ciudadano yemení sencillo no quiere que estos grupos vengan a implantar el Islam radical en el país. Porque al final, lo que acaba siendo destruido es la vida y los negocios de la gente”.

Sam le pide que mundo que oren por su país, especialmente por los creyentes cristianos que, en secreto, están con un pie en el abismo pero en permanente oración por su nación.

“El mensaje de Cristo está tocando corazones a través de la televisión, Internet y radio, y la gente está viniendo a Cristo”, asegura Sam. “¡Esta es nuestra esperanza!”.

Yemen, al borde del colapso

El pasado jueves, una coalición de países árabes, con Arabia Saudí a la cabeza, declaró la guerra al movimiento rebelde chií de los hutíes, también conocido como Ansar Alá, para intentar frenar su avance hacia la ciudad meridional de Adén, sede del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, que actualmente se encuentra en Riad.

Desde entonces, han bombardeado aeropuertos civiles y militares, bases militares y concentraciones de combatientes hutíes y de sus aliados, en especial de las fuerzas leales al expresidente Ali Abdalá Saleh.

Hace dos días, el Ministerio de Defensa de los hutíes denunció la muerte de otros 40 civiles en unos bombardeos de la coalición árabe contra un campamento de desplazados en el noroeste del Yemen.

El portavoz saudí de la conocida como “Tormenta de la Firmeza” ha denunciado en varias ocasiones que los rebeldes hutíes se refugian entre los civiles.

Un Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU denunciaba ayer mismo en Ginebra que la situación en Yemen es extremadamente alarmante, y que el país está al borde del colapso total.

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