Nicolás de Cárdenas: “Voy a Irak por egoísmo”

Nicolás de Cárdenas: “Voy a Irak por egoísmo”
17 agosto, 2015 Miguel Vidal Santos

Nicolás de Cárdenas forma parte de la expedición #CampamentoIrak y es el responsable de explicar a los medios de comunicación lo que estemos haciendo en el Kurdistán.

Soy Nicolás de Cárdenas y aspiro al ideal del caballero cristiano que definiera García Morente. Y me queda muchísimo, como se puede entender. De profesión, periodista. ¿Por qué? Porque todos los días, durante 12 años, se me marcaron a fuego estas palabras que coronaban el frontispicio de la puerta de mi colegio: “La verdad os hará libres”. Y amo la libertad.

Me doy cuenta de que voy por egoísmo. Formar parte de #CampamentoIrak es un privilegio. Me va a dar mucho más de lo que pueda llevar con mi pobre experiencia de fe occidental.

En mi entorno, en general, no les ha extrañado que me haya animado a ir. Ya son muchos años “en la trinchera”. Pero que no sorprenda no quiere decir que no preocupe. Yo les entiendo, lamento mucho ser fuente de preocupaciones y no puedo estar más agradecido por su respeto y apoyo.

Desde la preparación de ‘Todos somos nazarenos’, el I Congreso sobre libertad religiosa organizado por MasLibres.org en Madrid el pasado mes de abril, algo iba calentando el corazón. Este #CampamentoIrak nace de la lección de entereza moral y humana de los cristianos perseguidos de todo el mundo que pudieron hacernos llegar su testimonio.

​Doy gracias a los socios y donantes de HazteOir.org y MasLibres.org por hacer posible esto.

Entre otras, he sido camillero de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes. También colaboro con el proyecto educativo en Metcha Borodo de la Asociación Solidaria Agnes. Hace unos años, recorrí la isla Cuba en una semana para llevar material necesario a diferentes parroquias, desde Pinar del Río a Santiago de Cuba. Al mismo tiempo, colaboro con diferentes iniciativas sociales.

Espero dejarme sorprender. Enamorarme más de la vida coherente de fe de los cristianos perseguidos. Rearmar mis fortalezas y paliar mis debilidades personales. De alguna forma, aunque no hemos llegado todavía, espero volver de nuevo, aunque sea de forma espiritual.

No sé si seré capaz de decir con propiedad, como ansío al final de mis días, que “he combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe”, como san Pablo. Pero he dedicado buena parte de mi desempeño profesional y personal a remar contracorriente, en un medio de comunicación o en organizaciones civiles como la Asociación Víctimas del Terrorismo (entonces presidida por Francisco José Alcaraz) o HazteOir.org y sus plataformas.

Este martirio continuado es una salvajada insoportable, a la que no debemos acostumbrarnos, ante la que tenemos el deber ciudadano de levantarnos y actuar. Muchos de los ponentes del Congreso ‘Todos somos nazarenos’ reclamaron la intervención armada de una coalición internacional. Que no se haya producido con la contundencia debida hace pensar muchas cosas. ¿Cómo es posible que el mayor exportador de radicalismo islámico, Arabia Saudí, sea el principal aliado de Estados Unidos en Oriente Próximo?

Por otra parte, el genocidio es un chorreo de Gracia a manos llenas. Y ese es mi principal motivo de esperanza y, por qué no, de alegría. No hay nada agradable en cómo se martiriza a los cristianos, pero su manera de afrontarlo es como un bálsamo excelso para las profundas heridas que padece la humanidad.

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