Niñas como esclavas sexuales: 165 $

Niñas como esclavas sexuales: 165 $
25 agosto, 2015 Antonio Velázquez
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Las decapitaciones, crucifixiones y ejecuciones que el Estado Islámico exhibe con orgullo en las redes sociales han restado protagonismo a otro de sus métodos salvajes de sembrar terror y hacer negocio: el esclavismo.

Las mujeres secuestradas, incluso las niñas, son convertidas en esclavas sexuales para satisfacer los más bajos instintos del mejor postor o saciar a los propios terroristas.

Esta aberrante práctica tiene sus precios establecidos. Las tarifas para comprar una esclava sexual están al alcance de cualquiera en las zonas de influencia del califato.

Los combatientes del Estado Islámico gozan de precios especiales. Rebajas, por ser del “club”. Así, para un terrorista, el precio de un niño o una niña hasta los 9 años es de 165 dólares. Una adolescente les costaría 124 dólares, mientras que las mujeres mayores de 20 años de edad son incluso más baratas. Sin embargo, la tropa no tiene el “privilegio” de elegir.

Los jefes de las milicias eligen primero. La cooperante estadounidense Kayla Mueller fue una de las jóvenes que corrió está suerte, según se ha conocido recientemente. Kayla sufrió torturas y abusos por parte del líder de la organización terrorista, Abubaker al Bagdadi.

En segundo lugar, eligen los extranjeros, porque sin duda pagarán más dinero en efectivo. Estamos hablando de ricos de Oriente Medio, que partiendo de un precio inicial, pueden llegar a pujar por una esclava individual hasta pagar por ella miles de dólares.

Zainab Bangura, enviada especial de la ONU en materia de Violencia Sexual en los Conflictos, tuvo en sus propias manos esta lista de precios difundida por el grupo terrorista y ha denunciado que las transacciones son reales.

“Las chicas se venden como barriles de gasolina. Una adolescente puede ser vendida y comprada por cinco o seis hombres diferentes. A veces, los combatientes venden las niñas a sus familias por miles de dólares de rescate”.

Con toda seguridad, después de haberlas violado hasta hartarse.

En la lista de precios, el Estado Islámico dice lo siguiente:

“En el nombre de Alá, el clemente y misericordioso. Hemos recibido la noticia de que la demanda de mujeres y de ganado  ha disminuido considerablemente y que esto ha afectado a los ingresos del Estado Islámico, así como a la financiación de los muyahidin en el campo de batalla. Hemos hecho algunos cambios. A continuación se presentan los precios de las yazidíes y mujeres cristianas”.

Poco después de que el Estado Islámico estableciera su califato, en agosto de 2014, comenzó la captura de las mujeres y las niñas no sunitas y su venta como esclavas sexuales. Se trataba, en su mayoría, de yazidíes y cristianas.

El 5 de agosto de 2014, dos días después de ISIS invadiera Sinjar, Vian Dakhil, la única yazidí miembro del parlamento de Irak, pronunció un desgarrador discurso denunciando la situación: “Nuestras mujeres son tomadas como esclavas y vendidas en un mercado de esclavos”.

Una escalofriante llamada de teléfono de una niña yazidí esclavizada revela el drama del cautiverio que padecen miles de mujeres y niñas en su situación: “He sido violada treinta veces y ni siquiera es la hora del almuerzo. No puedo ir al baño. Por favor bombardeadnos “.

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