Odiados por los talibán, abandonados por el gobierno

Odiados por los talibán, abandonados por el gobierno
17 marzo, 2015 Antonio Velázquez
In destacados

El gobierno de Pakistán ha desplegado un ejército de policías en las calles de Lahore para tratar de controlar a los cristianos, indignados tras los ataques suicidas del domingo contra dos iglesias de la ciudad en los que fallecieron 14 personas y más de 70 resultaron heridas.

El jefe de la policía de Lahore, Amin Wains, ha explicado que el despliegue busca prevenir más tumultos, especialmente hoy, que se celebra el funeral de la última de las víctimas. El doble atentado ha sido reivindicado por Jamaat-ul-Ahrar, una facción de los talibanes paquistaníes, que ha amenazado además con llevar a cabo ataques similares en el futuro.

Los líderes católicos y protestantes de Pakistán han decretado un día de ayuno y oración por las víctimas, y han instado también a los cristianos paquistaníes a detener las represalias violentas que siguieron a los ataques de los talibanes, en referencia al supuesto linchamiento sufrido por dos sospechosos de participar en la acción terrorista.

El obispo católico de Islamabad y Rawalpindi, Monseñor Rufin Anthony, ha expresado el sentir de su comunidad frente a la barbarie terrorista: “Hoy en día, nos arrodillamos ante el Todopoderoso en ayuno y oración por la paz, el perdón, la misericordia, la gracia, la paciencia y la tolerancia”.

Por su parte, John Nisar, de la diócesis de Lahore, ha enviado un mensaje que trata de apaciguar loa ánimos de los cristianos: “Debemos ser humildes. Dañar la propiedad pública no es la manera correcta de hacer [nuestra] protesta. Estamos en Cuaresma, un tiempo para practicar el perdón y sacrificio. Condenamos enérgicamente los ataques Domingo, nos encontramos junto a las familias que sufren y también condenamos la destrucción de la propiedad pública. Debemos permanecer en paz y ser testigo de Cristo con nuestras propias vidas”.

 Un ataque al corazón de la comunidad cristiana

El misionero español Miguel Ángel Ruiz Espínola, que ha pasado once años trabajando en Youhanabad, siete de ellos al frente de una escuela salesiana y el mayor internado cristiano del país, ha asegurado que el barrio cristiano de Lahore «es un lugar donde los cristianos paquistaníes se sienten protegidos y pueden celebrar la Pascua o las Navidades en la calle». Hasta los atentados del domingo.

«Han venido al corazón; la comunidad se siente hoy como violada». El padre Ruiz Espínola trata de explicar así los disturbios que desde el domingo se están sucediendo en las calles de las dos principales ciudades de Pakistán, Lahore y Karachi, donde se concentran la mayor parte de los cristianos. Solo un 2% de los 180 millones de paquistaníes.

Abandonados por las autoridades

Los atentados del domingo han enrarecido el ánimo de los cristianos, que se sienten abandonados y perseguidos por el gobierno. No sólo han tenido que enterrar a sus víctimas inocentes tras el salvaje ataque suicida a dos iglesias, sino que ahora también el gobierno envía a la policía a reprimirles con porras y gases lacrimógenos. «Nuestros dirigentes no hacen nada por nosotros, tenemos miedo», denuncia  Saima Charles, una joven católica paquistaní de Youhanabad.

El Gobierno de Nawaz Sharif se encuentra en plena ofensiva contra el terrorismo talibán después de la masacre del mes de diciembre contra una escuela militar en la que perdieron la vida 132 niños. Sin embargo, no se atreve a tomar ninguna medida en defensa de la población cristiana, por miedo a perder votos y pactos con los partidos islamistas «moderados». El caso de Asia Bibi, la cristiana condenada por presunta blasfemia, está a punto de saldarse con la pena capital, pues podría afectarle el fin de la moratoria de la pena de muerte, un arma con la que el gobierno pretende acelerar las ejecuciones de terroristas.

La respuesta del gobierno: el cierre de las escuelas cristianas

Los choques de los manifestantes con las fuerzas del orden en el mísero barrio de Youhanabad, en Lahore, ya se han cobrado la vida de una persona y al menos hay doce heridos. Las calles del barrio y de parte de Lahore han quedado cortadas al tráfico, mientras el Gobierno central, en Islamabad, ha decretado el cierre temporal de todas las escuelas cristianas del país. En las pancartas de algunos manifestantes podía leerse: «¿Por qué nos matáis?», «¡Dejad de matar a los cristianos!».

El del domingo no fue el atentado islamista más grave llevado a cabo contra los cristianos. En septiembre de 2013, otro ataque similar mató a 82 fieles en una iglesia de Peshawar. Pero hoy los no musulmanes de Pakistán sienten que se ha traspasado una línea roja.

«Quieren liquidar el único refugio cristiano de Pakistán», afirma el misionero salesiano Ruiz Espínola. «Para los fanáticos somos criaturas sucias; quieren la Sharía (ley islámica) y nosotros estorbamos». Cuando se le sugiere pedir más protección oficial para el barrio, como reclaman muchos estos días, contesta escéptico: «Si al gobernador de Lahore, que decidió proteger a los cristianos, lo mató su guardaespaldas, ¿de qué puede servir poner guardias en iglesias y colegios».

Comments (0)

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*