Rezar, un crimen en Laos

Rezar, un crimen en Laos
2 marzo, 2015 Antonio Velázquez

Cinco cristianos han sido condenados a nueve meses de prisión en Laos. Su único delito, rezar por la salud de una mujer moribunda.

Aunque el veredicto se ha emitido ahora, los hechos ocurrieron el pasado mes de junio.

La Sra. Chansee se hallaba muy enferma después de dos años luchando contra una enfermedad incurable. La mujer, madre de ocho hijos y vecina del pueblo de Saisomboon, se había convertido al cristianismo hacía unos meses desde la fe budista, y sintiéndose morir, pidió auxilio espiritual.

Un grupo de líderes locales cristianos acudió a su casa y acompañó a la mujer en sus últimas horas de vida ofreciéndole el consuelo de la fe y oración. Ante la gravedad de su estado, fue trasladada después del rezo a un hospital en el distrito Outhoumphone, y poco después de regresar a casa con una de sus hijas, falleció.

Los cinco cristianos fueron detenidos tres días más tarde, tras un incidente durante el funeral. El jefe de la aldea impidió que la difunta recibiese cristiana sepultura y exigió hacer una ceremonia budista, a pesar del desacuerdo de los ocho hijos, que también se habían convertido al cristianismo, y de algunas familias más de la aldea que habían abrazado la fe cristiana. Las autoridades se personaron en la casa y trataron de obligar a la familia a retractarse de su fe. Ante la negativa, la policía arrestó a los cinco líderes de las comunidades cristianas con cargos de asesinato.

Horas más tarde, la Sra. Chansee fue enterrada por monjes budistas traídos expresamente al pueblo por las autoridades.

Un juicio sin garantías procesales

Ocho meses han transcurrido desde entonces. Durante todo este tiempo, los cinco líderes cristianos han permanecido entre rejas en condiciones terribles. Los acusados son: la señora Kaithong, líder de la comunidad cristiana de Saisomboon; el señor Puphet, líder de la iglesia del pueblo de Donpalai; el señor Muk, líder cristiano del pueblo de Huey; Hasadee, que dirige a los fieles del pueblo de Bunthalay; y el señor Tiang.

El tribunal penal de la Corte Popular de la provincia de Savannakhet emitió su veredicto el 12 de febrero. Los cargos de asesinato no han prosperado, pero se les acusa de practicar la medicina de manera ilegal. Además de los 9 meses de cárcel, se les impone una multa de 62 dólares a cada uno, y una indemnización de 2.450 dólares para la familia, una cantidad desorbitada para un país que vive en la pobreza.

Las autoridades de Laos no les han permitido estar representados por un abogado defensor y el tribunal no ha hecho ningún esfuerzo para determinar la causa de la muerte de la señora Chansee, según denuncia el Observatorio para los Derechos Humanos y la Libertad Religiosa de Laos.

Impedir la propagación de la fe cristiana

Todo indica que castigo penal a los cinco pastores cristianos ha querido tener un efecto ejemplarizante. La conversión de la señora Chansee y de sus ocho hijos, cuatro de los cuales están casados, así como el hecho de que muchas familias de los pueblos rurales hayan abrazado la fe cristiana en los últimos meses, parece estar poniendo nervioso al Partido Comunista de Laos, que ha mantenido su régimen unipartidista desde 1970 y que percibe como una amenaza cualquier grupo o movimiento que no están bajo su tutela.

El mensaje que esta decisión judicial está enviando a los cristianos en Laos es que las autoridades gubernamentales, a partir de ahora, pueden arrestar y criminalizar a los cristianos simplemente por reunirse a orar por los enfermos y los que sufren.

Como apunta un observador del organismo anteriormente citado, “el fallo de la corte está amenazando la esencia misma de la religión cristiana, pues la oración por los enfermos y el sufrimiento está ahora tipificado oficialmente como un delito penal”.

Además, la condena a los pastores cristianos supone un claro ejemplo de la falta de compromiso del gobierno de Laos de proteger los derechos de las minorías religiosas. Un hecho que se agrava cuando dichas minorías carecen de permiso oficial para practicar sus creencias. Entonces, el hostigamiento y la represión de las autoridades sobre dichos grupos se ejerce con absoluta impunidad.

La Iglesia, y cualquier actividad cristiana que se quiera llevar a cabo en Laos, requiere un permiso del gobierno comunista que rara vez se concede. Sólo un número limitado de congregaciones cristianas registradas pueden operar en esta nación fuertemente budista de casi 7 millones de personas.

La condena a los cinco cristianos por ejercer medicina de forma ilegal, cuando lo que habían hecho era rezar por una mujer moribunda, marca el grado en que se encuentra en este país asiático la libertad religiosa, a pesar de estar garantizada en la Constitución laosiana y en los tratados suscritos por Laos con las Naciones Unidas.

En su informe anual de 2013, la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional reconoció cierta mejora en la libertad religiosa en el país, pero matizó que el progreso había sido desigual.

“Durante los últimos cinco años las condiciones de la libertad religiosa han mejorado para los grupos budistas de mayoría y de los grupos religiosos en las zonas urbanas, pero las autoridades provinciales siguen violando la libertad religiosa de los protestantes de las minorías étnicas a través de detenciones, la vigilancia, el acoso, las confiscaciones de propiedad, y la renuncia a la forzada fe”, señaló el informe.

Los acusados, quienes actualmente se encuentran detenidos bajo custodia en la prisión provincial de Savannakhet, probablemente apelarán el veredicto, pero podrían tener problemas una vez más en la búsqueda de la representación legal.

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