Mons. Bernadito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU

Mons. Bernadito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU
15 marzo, 2016 Isabel

Biografía

  • Nacido el 10 de junio de 1959 en Filipinas.
  • Ordenado en 1985.
  • Licenciado en Ley Canónica por la Universidad Pontifica Saint Thomas (Roma).
  • Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas.
  • En el cargo desde el 1 de julio de 2014.

 

Información

Dentro del servicio diplomático vaticano, Mons. Auza sirvió a la Santa Sede en Madagascar (1990–93), Bulgaria (1993–96), Albania (1997–98), en la Secretaría de Estado para las Relaciones con los Estados (1999–2006) y en la Misión Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas (2006-2008).

El 8 de mayo de 2008 el Santo Padre Benedicto XVI lo nombró Nuncio Apostólico en Haití asignándole la sede titular de Suacia. Recibió la ordenación episcopal el 3 de julio del mismo año por el Card.

Tarcisio Bertone.Mons. Auza fue designado Administrador Apostólico de Puerto Príncipe tras la muerte del arzobispo Mons. Joseph Serge Miot, durante el terremoto de 2010.

El 1 de julio de 2014, fue nombrado Observador Permanente ante las Naciones Unidas en Nueva York en representación de la Santa Sede, por la sustitución de Francisco Arzobispo Francis Chullikatt.

En octubre de 2014 pidió una definición amplia del término «estado de derecho» que incluyese el respeto, la dignidad y la justicia. El estado de derecho debe ser «tanto de forma racional y moralmente fundamentada en los principios sustanciales de la justicia, incluyendo la inalienable dignidad y el valor de cada persona humana antes de cualquier ley o consenso social”, según sus propias palabras en una declaración hecha durante una reunión de la comisión en la Asamblea general de la ONU.

Como consecuencia del reconocimiento de esta dignidad, los elementos de justicia fundamentales como el respeto al principio de legalidad, la presunción de inocencia y el derecho a un debido proceso entre las naciones debe significar «el respeto fundamental de los derechos humanos, la igualdad de los derechos de las naciones y el respeto por el derecho internacional consuetudinario, los tratados. y otras fuentes del derecho internacional”.

Esta definición, con su punto de referencia en la ley natural, deja de lado los marcos de definición autorreferenciales y fija la orientación del estado de derecho en el objetivo último y esencial de toda ley, a saber, promover y garantizar la dignidad de la persona humana y el bien común.

En el mismo discurso continuó señalando la esperanza del Vaticano de que «la alarmante escalada del fenómeno del terrorismo internacional, nuevo en algunas de sus expresiones y completamente despiadado en su barbarie, sea una ocasión para un estudio más profundo y urgente sobre cómo fortalecer el marco jurídico internacional mediante una aplicación multilateral de nuestra responsabilidad común de proteger a las personas de todas las formas de agresión injusta «.

 

Entrevistas / Noticias

 

Declaraciones

1. ¿Cómo es la relación entre la Iglesia y las Naciones Unidas?

La relación entre la Santa Sede y las Naciones Unidas siempre ha sido, en general, muy educada y cordial.

Por supuesto hay cuestiones específicas en las que la Santa Sede y la Iglesia Católica pensarán diferente a las Naciones Unidas, pero esa es una parte normal en la relación entre las dos entidades. Tener ciertos puntos de disputa no quiere decir que las relaciones sean inútiles o infructuosas.

 

2. ¿Cómo ha evolucionado esta relación bajo la dirección de los últimos Papas?

Ha sido bajo la dirección de los últimos Papas cuando la Santa Sede ha decidido tener una misión permanente en las Naciones Unidas. En concreto nuestra decisión de estar permanentemente presentes en este organismo se produjo en 1964. Antes de eso, el Santo Padre siempre había recibido una invitación del secretario general de las Naciones Unidas para enviar un delegado a la discusión abierta de la Asamblea General.

 

3. ¿Qué puede aportar la Iglesia a las Naciones Unidas?

La Santa Sede y la Iglesia Católica tienen mucho que aportar a la comunidad internacional y a las Naciones Unidas. ¿Cómo? Ofreciendo un punto de vista religioso único y nuevos modos de enfocar el diálogo sobre temas de interés mundial.

 

4. ¿Es la libertad religiosa un tema que debería estar en el centro de la discusión social?

Sí. La libertad religiosa es un gran problema no sólo para la Iglesia, sino para todo el mundo. Se trata de una libertad fundamental del ser humano que, por desgracia, en los últimos tiempos está siendo constantemente atacada. Quien quiera que seas, donde quiera que esté, sean cuales sean tus creencias, debes ser libre para practicar, en privado y en público, tu religión.

 

5. ¿Qué piensa de la persecución sufrida por los cristianos en oriente próximo?

El Santo Padre ha hablado con mucha fuerza sobre la persecución de los cristianos en Oriente Medio y yo comparto su preocupación. La intolerancia religiosa explícita y la persecución que está teniendo lugar es una injusticia, va contra todas las reglas de la ley y todos los principios humanitarios.

El Santo Padre resalta la libertad religiosa porque es especialmente importante en el contexto de esta persecución. Estas personas están siendo discriminadas y asesinadas simplemente porque son cristianas. El Santo Padre no deja de subrayar la cuestión de la libertad religiosa en este tipo de persecuciones y yo tampoco lo haré.

 

6. ¿Qué le diría a todos esos cristianos perseguidos por su fe?

Les diría que resistan, que sigan creyendo en Jesús y apelando al diálogo. Sé que es razonable preguntarse si el diálogo con el Islam todavía es posible teniendo en cuenta la violencia de ISIS y otros grupos islámicos extremistas, pero mi consejo seguiría siendo ese.

Perseverar el diálogo es la clave para disociar la religión de la violencia y es un gran signo de esperanza en este tiempo de persecución religiosa y violaciones masivas de los derechos humanos.

 

7. ¿Cree que es posible el mantenimiento de la paz y la seguridad a nivel internacional?

Para conseguir la paz primero tenemos que detener la guerra. La guerra es la negación de todos los derechos además de un asalto dramático al medio ambiente. Si queremos un verdadero desarrollo humano para todos, debemos trabajar sin descanso para evitar la guerra entre las naciones y los pueblos.

La mayor arma con la que contamos son las organizaciones basadas en la fe y las comunidades locales que desempeñan un papel fundamental en la prevención de conflictos y la consolidación de la paz.

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  6. […] su parte, el observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, monseñor Bernadito Auza, ha clausurado la primera jornada del Congreso #WeAreN con la lectura de una carta del Santo Padre […]

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