Se me van los de #CampamentoIrak. Y ahora, ¿qué hago?

Se me van los de #CampamentoIrak. Y ahora, ¿qué hago?
27 agosto, 2015 Juanjo

Ya está. Partieron. Miguel, María del Pilar, Nico, Bruno, Pablo, Arturo, Walter, Juan Carlos, Jaime y don José María acaban de cruzar a la zona de embarque rumbo a un campo de refugiados en el Kurdistán iraquí. Alguno más en pocos días.

Las últimas dos semanas han sido la locura, en todos los sentidos. Lógico desarrollo de una misión prácticamente imposible: corresponder al cariño, la cercanía y el testimonio que nos dieron nuestros hermanos perseguidos en el Congreso Internacional de Libertad Religiosa de Madrid.

Y a estos amigos que acaban de irse, les ha movido el corazón, como a otros muchos. A las 72 horas de abrir el plazo de inscripción ya había varios centenares de personas «apuntadas a un bombardeo», perdonad la expresión.

Tiempo de sus vacaciones, viaje de su bolsillo, no sabían dónde iban, la zona es todo lo segura que puede ser Irak. Únicamente sabían una cosa, que se había hablado con el obispado caldeo de Kirkuk y que «para lo que necesiten». Y más de 300 apuntados en horas, de todas las condiciones sociales, profesiones y edades (desde el límite de 18 hasta los 65 años). Hombres y mujeres. Todos querían echar una mano para ayudar a los cristianos desplazados, víctimas de la barbarie yihadista.

No tienen nada y lo tienen todo. Pienso en esos padres que la única heredad que le van a dejar a sus hijos es la Fe. ¡Y de qué modo se lo han hecho ver! Pudieron quedarse en su casa y salvarlo todo, era suficiente con ‘dejar de ser cristiano. En cambio mostraron a sus hijos y a todos nosotros el pleno significado de «allí donde esté tu tesoro, está tu corazón» (Mt 6,21). Comprenderéis que tenga un poco de envida –de la sana—a los expedicionarios.

Embarcar no ha sido sencillo. Llevan maletas y maletas y maletones con medicinas, juguetes y material humanitario, fruto de la generosidad de mucha gente. Estarán con niños, ancianos y familias, a lo que haga falta. Desde ayudar a construir instalaciones a la atención sanitaria, a la plena disposición del párroco que atiende un campo de refugiados.

Si algo me ha mostrado esta experiencia es que la gente es generosa (aquí se puede hacer donativo).

Pero el objetivo no sólo se limita a actuaciones materiales. Los expedicionarios quieren dar satisfacción también a los principales reclamos que nos dijeron en Madrid los cristianos perseguidos: rezar por ellos, rezar con ellos y dar a conocer su situación. Recuerdo el énfasis con lo que nos lo pedían el P. Montes o Mireille Al Farah.

Ellos siguen muriendo (a ellos les siguen matando), siguen perseguidos, pero no son noticia, nadie lo sabe. Fuera de medios de comunicación más o menos especializados «han desaparecido». Ojos que no ven, corazón que no siente.

Así que aprovecharán para:

  • terminar un documental sobre la situación de los cristianos perseguidos
  • hacer entrevistas y contarnos de primera mano la realidad, y
  • todos los días, sobre las 21:00 (hora española) hacer una conexión en directo que se puede seguir en la página de #CampamentoIrak, en la que resumirán el día.

¿Entonces los expedicionarios son «soldados universales»?. sanitarios, constructores, maestros, niñeras, periodistas, limpiadores, ‘rezadores’… Pues no, o… sí, como queráis. Al fin y al cabo, la mayoría de las madres son así, ¿no? Gente que sabe querer, con preparación en lo suyo y fiados en la Providencia.

Como la mayoría de los lectores de este blog.

Y por eso, si no os habíais enterado o no podíais ir (como es mi caso), también podemos hacer mucho. Un mucho, que es el que nos han pedido los laicos, sacerdotes, obispos y patriarcas que estuvieron en Madrid:

  • Rezar, rezar y rezar. Por ellos, para que sean santos, y por la conversión de sus enemigos. Es el Señor el que «solucionará» esto. (Ni decir tiene, que si rezáis por mis amigos expedicionarios os lo agradeceré).
  • Dar a conocer su situación. Para ello informarse y utilizar, quien quiera, las redes sociales para contárselo a nuestros allegados.

Quizá así podamos también mover los encallecidos corazones occidentales.

Gracias, Miguel, Pilar, Nico, Bruno, Pablo, Arturo, Walter, Juan Carlos, Jaime y don José María. Os esperamos de vuelta en unas semanas. Entretanto os veo en #CampamentoIrak.

Comments (0)

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*